viernes, 24 de marzo de 2017

Moda Gastronómica

En la entrada de esta semana nos hemos dejado llevar por la corriente gastronómica. Vaya por delante que un servidor "no sabe comer" y que prefiere la contundencia de un plato por su cantidad y no por su esquisitez. Pero eso no quita para admirar el trabajo que otros desempeñan.
Aquí nuestros escritores se ponen en la piel de personas que luchan por un sueño: ser el mejor en su trabajo. Espero que no dejen nada en el plato.

EL HOMBRE COMIDA
Otra vez le había pasado exactamente lo mismo que las tres últimas veces. Gonzalo, por más que lo intentaba, no era capaz ni de freír un huevo; pero eso no le desanimaba. Desde que era pequeño practicaba en casa de su abuela, en el colegio, en su casa, en casas de sus amigos y familiares, pero cada vez que una persona probaba su comida se ponía enfermo de gastroenteritis. Hasta que una vez incendió su casa y decidió dejar de lado la gastronomía.
Visto en http://tapasmagazine.es/
Al día siguiente, cuando se despertó, se encontraba pegajoso y se dio cuenta de que está empapado en kétchup y en mostaza, estaba muy extrañado pero no le dio la menor importancia ya que era sonámbulo, al ir a la cocina se fijó que las salsas respectivas a las que aparecieron en su cama, no habían bajado de nivel y era raro ya que era una cantidad considerable pero decidió pensar en otra cosa ya que era problemas secundarios. A la hora de comer le contó lo ocurrido a su abuela que era como su segunda madre y al ver la cara de circunstancia le preguntó qué la pasaba. Su abuela, ya harta de esconder secretos, le contó que tenía un don que solo se heredaba cada dos generaciones, por eso su madre no lo tenía y el sí. Su abuela le obligó a hacer un juramento diciendo que no se lo podía contar a nadie.
Gonzalo empezó desde ese mismo día a practicar con su poder. Se dio cuenta de que la comida que salía de sus manos era mil veces mejor que la normal, incluso una simple manzana. Desde ese mismo día creó un chiringuito de comida y al ver que tenía tanto éxito a los cinco años montó su propio restaurante y cinco meses después consiguió seis estrellas Michelín y se transformó en el mejor cocinero del mundo.
Gabriel Quesada Lobo (2º ESO)

UN HUEVO CON PATATAS
-¡Un huevo con patatas, por favor!
-¡Oído cocina!
Y con mucha calma nuestro cocinero preparó las patatas, sacó las setas para realizar una guarnición según indicaba la receta de la casa, eligió el mejor huevo de todos, cortó unas láminas de jamón serrano y los descargó cada uno en su sitio; frío las patatas, cocinó las setas, hizo el huevo y lo emplató todo con un gran toque de arte: eso era gastronomía.
Gabriel Pérez-Miranda Mata (1º ESO)

EL CONFITERO
Érase una vez un hombre que vivía en el año 1825. Vivía en una buhardilla pequeña en el centro de Londres. En la pequeña buhardilla tenía una cama pequeña, una cocina en la cual pasaba mucho tiempo y también una silla de abeto, situada enfrente de su chimenea que, como una más, teñía de gris el cielo de Londres.
En esa pequeña silla se sentaba a leer y releer las antiguas recetas de su madre y su abuela repasando las recetas que utilizaba en su trabajo. Él era un humilde confitero que trabajaba en una confitería a tres manzanas de su buhardilla. El confitero era un hombre que era de estatura alta, un hombre con las extremidades finas, las cuales le habían concedido una gran habilidad en la cocina.
De pequeño, sus padres pertenecían a la clase alta y le obligaban a tocar el piano, porque decían que esos dedos podían hacer más rica a la familia. Pero el primogénito tenía otros planes. Trabajando en una fábrica de betunes, consiguió el dinero para comprase una buhardilla en el centro de Londres.
Cada día trabajaba desde el alma hasta el crepúsculo para conseguir las mejores  mermeladas de todo Londres. Un día un renombrado terrateniente pasó por la confitería del confitero. El terrateniente le pidió una mermelada de mora, le pagó y se marchó.
Días más tarde, nuestro confitero fue a comprar el periódico. Él se sorprendió porque en la primera plana apareció un artículo sobre su confitería, con una entrevista al terrateniente. ¡La mermelada le encantó!
Gracias a ese artículo muchos lugareños empezaron a ir a la confitería. De esta forma el confitero se hizo rico y famoso.
Fernando Herrera Villaseñor (1º ESO)

LA MODA GASTRONÓMICA
Soy Jean Pierre Romain, y soy el denominado “mejor” cocinero del mundo. Actualmente no tengo un trabajo “fijo”, trabajo en diferentes concursos a lo largo y ancho del mundo, también tengo una cadena de restaurantes que es la más conocida del planeta. Hoy voy a contaros cómo empezó todo…
Yo era un niño al que le encantaba tanto comer, como cocinar. Mi gran sueño de pequeño era convertirme en un cocinero como Ratatouille, el cocinero de la famosa película de Disney. Me acuerdo de que, cuando era pequeño, en los veranos iba a casa de mi abuela para que me enseñase a cocinar las recetas tradicionales francesas. A mi abuela le encantaba que en verano fuese a su casa a verla.
José Jesús Benítez (1º ESO)

GIMENO Y SU GASTRONOMÍA
-¡Un bistec con guarnición de verduras!
-¡Oído cocina!
Gimeno es el nombre de nuestro cocinero, un hombre honrado y apetitoso.
-¡Gimeno, date prisa que los comensales empiezan a protestar!
-¡Ya va, ya va! - grita Gimeno -. Estos hombres no saben que un plato se prepara despacio, o como diría yo, a fuego lento.
-¡Gimeno o lo presentas ya o te ves de patitas en la calle!
Gimeno no responde.
-Gimeno, ¿te has quedado sordo con tanto grito, o que te pasa?
Gimeno sale de la puerta con el plato y lo entrega. El jefe tiene la cara de estar cabreado o como diría yo, como un tomate.
Gimeno piensa: "estos no se enteran de que lo que cocino yo es verdadera GASTRONOMÍA".
Noel Bezos Parra (1º ESO)

jueves, 16 de marzo de 2017

Es un secreto...

Ves que se acerca a ti, mirando a izquierda y derecha, tratando de disimular, como si nada pasara. Todo muy tosco. Pero cuando esa persona llega, se acerca a ti, tanto que descubres olores nunca antes perceptibles, y lo más cerca de tu oído empieza: "¡Shhh! No se lo cuentes a nadie, es un secreto". Y en ese momento dos fuerzas poderosas luchan en tu interior. Parafraseando a Shakespeare, contar o no contar, esa es la cuestión.
La imaginación de nuestros escritores va mucho más allá de esta dicotomía. Cuánto hay que aprender.

FUERA DE MI RINCÓN
El tímido sol del amanecer me acariciaba el rostro mientras recorría la calzada. Después de varios días caminando, mis piernas se resentían y mi estómago pedía comida a gritos. Había estado escondido de mi mismo por miedo al qué dirán. Ahora, lejos de falsos amigos y prisiones de prejuicios, el mundo se abría ante mí lleno de posibilidades, de esperanzas. Pero no se lo cuentes a nadie, es un secreto.
Samuel Castellanos Tamayo (3º ESO)

LA PUERTA DEL TIEMPO
- No se lo cuentes a nadie, es un secreto. Te acuerdas de las cuatro llaves que encontramos en correos y de la puerta que había detrás de la librería de mi cuarto; pues las encajé y las giré y se abrieron. Julia, la puerta se ha abierto. Si quieres, vente conmigo.
- No, quiero seguir con vida para mañana.
Al entrar en la puerta misteriosa, Gabriel estaba en una sala redonda, de piedra, donde había tres puertas, sin contar con la que daba a su habitación. Recordó el poema que venía con las llaves: de cuatro una la entrada es, dos si entras la muerte te espera, y una a tu salvación despega. Miró las puertas y encima de cada una había un animal, dos ya extintos, por lo que dedujo que llevaban a la muerte. Después de recapacitar unos minutos abrió la puerta en la que venía una jirafa. Al abrirla había unas escaleras que bajaban, al lado de la puerta había una antorcha y Gabriel la intentó quitar, pero no pudo y en su lugar se oyó un mecanismo que convirtió las escaleras en un tobogán. Cuando llegó abajo vio una nave, al subir se fijó que había un baúl. Al abrirlo cogió un cuaderno de bitácora y leyó un párrafo que decía: "He montado otra vez en la Metis y esta vez no sabía a dónde ir y decidí saludar a mi amigo el faraón".
Agarró el timón y dijo: "antiguo Egipto".
Gabriel, al terminar de leer, pensó que esa puerta se podría llamar "La puerta del tiempo".
Gabriel Quesada Lobo (2º ESO)

EL ROBO
"No se lo cuentes a nadie, es un secreto", me dijo mi madre que había guardado una moneda debajo de la almohada de mi hermana. Me dijo que cuidara bien de la moneda, porque era el primer diente que se le caía. Mi hermana ya estaba dormida, así que no se iba a dar cuenta hasta despertar y mis padres se habían ido a cenar a alguna parte. Y yo tenía que cuidar de la casa. Me fui al salón a ver la tele y me di cuenta de que la  puerta se había cerrado. Fui corriendo a ver si había pasado algo, y me di cuenta de que la moneda no estaba. Enfurecido, empecé a investigar de quién era la culpa. Cansado de buscar, cogí una moneda de mi hucha y se la puse. Ahora me debía dinero.
Stanis Yaruchyk (2º ESO)

UN SECRETO
Nadie sabe quién era. Nadie sabe qué era lo que le dijeron. Bueno, le dirían lo típico, lo de “no se lo cuentes a nadie que es un secreto”. Se sabe, aunque no a ciencia cierta, cuando se lo dijeron. Debía de ser el año 1944. Se sabía la indumentaria que llevaba. Aquel uniforme parduzco que lo catalogaba como uno de los más altos mandos de las SS. También se sabe su aspecto, era rubio, con una piel blanca como la nieve y unos ojos azules cual cielo de mayo. Solo se sabe que entró en aquel céntrico y lujoso hotel de Berlín y que salió portando en su mente el secreto de Estado que la historia destapó hace ya más de medio siglo. Los nazis iban a ser derrotados antes o después. También se sabe otra cosa concreta. Encontraron su cadáver en un pueblo de Polonia antes del fin de aquel año.
Juan Diego (3º ESO)

NO SE LO CUENTES A NADIE ES UN SECRETO:
Querido lector, quiero contarte algo que ocurrió hace poco tiempo.
Todavía me acuerdo del viejo Billy, un anciano que vivía en el pueblo al que yo voy a veranear todos los años. Nunca había visto a nadie con más sentido del humor; sin embargo, yo había visto mucha gente con ese don especial que tiene muy poca gente, el don de molestar mucho, aparte de que era muy cotilla.
Un día oí hablar a uno de los hombres más importantes del pueblo (porque era muy rico y vivía en una mansión muy grande a las afueras del pueblo) que iban a matar al viejo Billy, que, por cierto, a mí me caía muy bien.
El caso es que el viejo Billy un día desapareció y tres días después apareció en las afueras del pueblo con olor a tabaco y alcohol. Nos hizo pensar a todos que se había emborrachado y había muerto por algo raro que no me quisieron contar. El caso es que ellos no se fijaban en la sangre que tenía en la boca y en la tripa. Me acerqué para ver sus heridas. Descubrí que eran marcas profundas de puñal. 
El caso es que como el cotilla se había muerto me tocaba a mi ser el cotilla del pueblo. Me puse a investigar la muerte de mi antecesor y me enteré de que lo había matado el hombre rico.
Pablo Fernández Marinas (1º ESO)


No se lo cuentes a nadie, esto es un secretoJosé Jesús Benítez (1° ESO).
Ni lo cuentesJuan Ros Díaz (1º ESO).
LegadoBorja Luengo Molero (3º ESO).
La palabra descriptiva, David González (3º ESO).
Callejón sin salida, Noel Bezos Parra (1º ESO).
Animales domadosYago Reyero Martín (1º ESO).
El pañal, Gabriel Pérez-Miranda Mata (1º ESO).